Jornada Migraciones 2020

Hna. Leticia Gutierrez, Misionera scalabriniana

Ella trabaja con los migrantes en la Diócesis de Guadalajara-España. A continuación nos invita a compartir su trabajo.

El texto a continuación ha sido publicado en cuatro partes en el Pfarrblatt.

 

Recomenzar

La Jornada Mundial de las Migraciones 2020, se desarrolla en un momento muy particular, cuando pensábamos que muchas situaciones de nuestro diario vivir, estaban resueltas, que podíamos seguir un modelo individualista, ensimismado, focalizado a nuestro pequeño círculo vital, nos irrumpió un virus COVID19, que llegó para quedarse, que desestabilizó lo que parecía “teníamos controlado”.

La vida de nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiadas, en muchas ocasiones es irrumpida así, de esta manera. Cuando parece que más o menos pueden vivir o sobrevivir, son irrumpidos por el hambre, la violencia, la miseria o la muerte y forzados a huir, obligados a estar lejos de lo conocido para recomenzar. Vale la pena parar y aprender el recomienzo desde donde se reconstruyen ellos y ellas. Nuestros hermanos y hermanas migrantes, refugiadas, desplazadas, forzadas a huir como el Señor Jesús, es el lema de la 106ª Jornada de las Migraciones. Les comparto nuestra misión desde la experiencia de la integración.

Estamos en la Delegación Diocesana de las Migraciones de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara, España. Una diócesis extensa territorialmente, que concentra la mayoría de su población en dos ciudades: Azuqueca de Henares y Guadalajara.

La misión está enfocada principalmente en Guadalajara. Nuestra diócesis se caracteriza por tener una migración de destino, personas que han decido a Guadalajara como su residencia y migración de tránsito, porque siendo una ciudad sin industria, sólo con corredores de logísticas, el empleo es poco y el servicio doméstico, agrícola o de servicios esenciales, sólo puede tener acceso quien tiene permiso de trabajo. Lo cual hace que las personas, aunque encuentran una Guadalajara una ciudad adecuada para vivir, prefieren caminar hacia Madrid o alguna otra comunidad que le dé la oportunidad laboral que buscan.

Desde estos contextos, la Delegación tiene como objetivo principal, la integración holística de nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiadas, en la vida de las iglesias y en la vida ordinaria de la ciudad. Aunque la presencia de personas de otras culturas data de unos 20 años en la ciudad, eso no significa, que las personas estén integradas totalmente, ni a las parroquias, ni a la vida de la comunidad local. De tal manera que algunas acciones pastorales para ellos y ellas se limitaban a una cesta de alimentos en las Cáritas parroquiales, la participación en la vida sacramental y algo más. Lo que ha hecho que la tarea de trabajar la integración vaya lenta y sin perder de vista que sea integral e integradora. La multiculturalidad, la inter-religiosidad y la apertura se vuelve un gran reto, que vivimos como desafío y como una luz esperanzadora.

Para ir haciendo camino con este gran reto, hemos iniciado en la parroquia, San Pascual Bailón, con un grupo de mujeres, hemos utilizado el baile, como medio para congregarnos y a través de él, construir modelos comunitarios que conjuguen todo eso que somos: personas con diferente cultural, espiritualidades, necesitadas de crear redes que nos acuerpen y nos sepamos acompañadas. Nuestro grupo se llama Dancing Day. Es un grupo donde participamos mujeres de Marruecos, Guinea, Ecuador, Perú, Brasil, Venezuela, Cuba, República Dominicana, Honduras, Uruguay, Colombia, Brasil, España, etc.

La parroquia de San Pascual nos acogió en sus salones parroquiales, las espiritualidades son tan diversas, desde personas creyentes a gnósticas. Cuando digo acogernos, es que nos hemos ido haciendo parte de la vida parroquial y la parroquia nos va haciendo parte de ella. Hemos compartido nuestras devociones y las hemos celebrado como parroquia, nos han integrado al consejo parroquial y a cuando alguna de nosotras se ha visto necesitada de algunos bienes para seguir adelante, también la parroquia, nos ha asumido. Somos un mosaico vivo, que recibe y da vida.

A pesar de haber nacido en torno a Delegación Diocesana de Migraciones de la iglesia católica no compartimos de forma unánime el culto de esta fe, hay personas musulmanas y agnósticas, pero si una espiritualidad común, una espiritualidad inclusiva, abrazadora. Esa diferencia nos enriquece.(Testimonio de María Magdalena)

La actividad lúdica de bailar samba, merengue, árabe y africana, nos agrupa. Además, hemos formado un grupo de WhatsApp, a través del cual, las mujeres comparten ofertas de empleo, van construyendo relaciones de amistad, de cuidarse unas a otras, de acogerse cuando alguna de ellas o su familia se ve en apuros, porque se queda sin empleo y por ende sin casa. En estos tiempos de Covid19, la preocupación por la crisis de salud en España y de nuestros países de origen, nos motivó para convocar a una oración interreligiosa o desde nuestras espiritualidades (online), con la intención de pedir por los estragos que la crisis de salud, económica y social va dejando y también como una forma más de cohesionarnos. El grupo se ha ido abriendo espacios en la incidencia (búsqueda de derechos humanos), se involucra en diferentes voluntariados (algunas de ellas colaboran con apoyo escolar, en los distintos servicios que ofrece Caritas diocesana). Hemos hecho teatro callejero, a través del cual sensibilizamos sobre las dificultades que tienen que pasar por no tener una regularización migratoria o la cantidad de papeles que deben cargar para hacer algún trámite -aunque les llaman las “sin papeles”. El teatro callejero, también nos dio la oportunidad de decirle a la población de Guadalajara, la ternura y el cuidado con que cuidan a sus padres, madres, hijos/as, eso que es más valioso en la familia. Además de abrir con la población local y en la parroquia. El año pasado durante la Jornada de las Migraciones, organizamos una charla con el Obispo de nuestra diócesis, a quien le compartían sus penas y alegrías y le pedían: ayúdenos y respáldenos en el proceso de la integración en la sociedad de Guadalajara y en las parroquias. Queremos involucrarnos en la trasmisión de la fe. Cuesta hacernos visibles. Esta pequeña experiencia, puede ser una semilla incipiente del recomienzo. Recomenzar como humanidad, como sociedad, como iglesia, integrando, incorporando, acuerpando a todos y todas, independientemente de qué espiritualidad profesen, pues Jesús ha insistido en todo este tiempo de la Pascua, que su Padre, es Padre de todos y todas, por eso, para los y las cristianas, nadie puede quedar excluido-a.